Vuestro rincón

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FUE REAL, NO FUE UN SUEÑO (SENSUAL)

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Estaba sola, inmersa en mis pensamientos en una pequeña cala,

 era la cala a donde iba cada día, a pensar

Estaba perdida, bastante insegura de mi misma trataba de darle

un nuevo rumbo a mi vida, algo me faltaba, no sabía lo que era,

por eso estaba ahí, nunca había nadie a esas horas, pero ya hacía un rato

 que a lo lejos, sentía ladrar un perro y sus ladridos cada vez sonaban muy cerca,

me gustaban los animales, pero los perros me ponían especialmente nerviosa

 ya que de pequeña, uno me había mordido, levante la vista y allí estaba

venia con un hombre muy alto, algo desgarbado, pero de un buen porte.

El perro venía decidido hacia mí, enorme a mis ojos,

empecé a chillar con todas mis fuerzas, y de pronto sentí,

 Rof alto, el animal se paró en seco a unos centímetros de mí.

Ya más calmada dirijo de nuevo mi mirada hacia él, que me dice;

 Mi nombre es Rudof, le importa que me siente a su lado ¿?

 Asentí con la cabeza, puedo saber su nombre ¿? le dije que me llamaba María

era un desconocido y no tenía porque darle explicaciones.

Se aproximó a mí, tomó un rizo de mi cabello se lo acercó a su nariz, 

me dijo que olía a mar que era un intenso olor

y que toda yo tenia ese aroma salado del mar.

Le miraba de reojo, ese hombre hacía que mi piel se erizara, era como un volcán,

 desprendía ese calor infernal, de la pasión desatada, de la fuerza del macho,

 no podía resistirle ,de pronto el muy fresco, lamió mi brazo con su lengua,

levanté la mano para darle una bofetada pero el me la sujetó;

solo quería probar si sabias igual que olías y veo que es así.

Vamos a darnos un baño…. le dije que estaba loco que

 no me bañaba con desconocidos. El me contestó, que desconocido?

Si ya me he presentado, se levantó tiró de mi y me dejé llevar,

estaba como atontada, nunca llevaba ropa interior me encantaba

bañarme en ese rincón temprano, cuando tan solo las gaviotas

 me acompañaban, no podía pensar, estaba hipnotizada,

nunca había sentido esa sensación, era un extraño y yo no reaccionaba.

Al llegar a la orilla, me dijo, sácate el vestido, vamos a entrar al agua,

me decía, mientras se iba sacando la ropa, yo ni le oía, de pronto se aproximó a mi

 y casi de golpe me lo sacó. Podía notar su pasión que de a poco me iba envolviendo,

 me sujetó y entramos en le agua medio peleando, intenté gritar,

pero se aferró a mí y me tapó la boca con un beso.

Al notar sus labios en los míos empecé a temblar, casi creía perder el sentido,

nunca nadie me había besado así. Seguimos besándonos como si fuera imposible

separar nuestras lenguas.

Allí mismo me poseyó o yo le poseí a él, tan solo podía pensar en su sexo,

le notaba tan cercano a mí, que la pasión se desató, era como un maremoto

que se acerca a la orilla sin remedio. Fueron varias veces las que ambos

nos sumergimos  su sabor mezclado con el mar era como probar el néctar

 de los dioses  y el parecía sentir lo mismo que yo sentía, semejante

placer no me era conocido.

Me sujeto en sus brazos de repente y en la arena suavemente me depositó,

allí me poseyó con una furia incontrolada, furia que me hacía sentir como si me violara

pero al mismo tiempo era tan grande el placer que ni respiraba,

solo quería mas y mas de él.

Me imaginaba al dios del mar, amando así con la furia de las gigantes olas,

Tan solo pedía que no terminara nunca, no recuerdo cuantas veces alcancé el cielo.

Me besa esta vez dulcemente, como si de una niña se tratara, frente, ojos, mejillas

y un suave roce en los labios, se va separando de mi, se levanta, llama a su perro

 y me dice, es un regalo del mar.

Se da media vuelta y se aleja, me quedo mirándole enamorada,

sin saber que hacer, recordando los largos minutos u horas,

no lo se, que me sentí mujer por primera vez, aunque ya había conocido a varios hombres.

Al llegar a unos cien metros veo que se vuelve a introducir en el agua,

mis ojos no pueden creer lo que están viendo, tan solo queda de ese divino

hombre dios, un tridente y a su lado un hermoso delfín, correteando a su alrededor, 

pensé me he quedado dormida, lo he soñado? pero no fue así, en mis brazos

durante un tiempo, quedaron las huellas de su amor, en mis pechos, el tibio dolor

y en mi boca, su sabor.

La única verdad es que he hecho el amor con un dios, que ha querido

hacerme sentir lo que es en verdad la pasión.

Nada sueño ya, porque si no vuelve, jamás me tocará un mortal, así que le espero,

En la esperanza estoy, no me falles,  regresa, volcán de pasión.

 Olga