Vuestro rincón

Relato corto

HIJA DE LA LUNA

Nació de bella cuna con corazón de colores,

se confiaba a la luna amaba los resplandores,

caminaba por la vida con sus estrellas de luz,

buscando lo positivo de su vida y de su cruz.

 .-La cruz?

Un enamorado que la razón le sacó,

sabía que era lacayo, eso nunca le importó.

Luchó con todas sus fuerzas, votó siempre por su amor,

que a ella correspondía con verdadera pasión.

Así iba caminando, abriendo puertas al sol,

a todo le sonreía, ni una nube en su amor.

 

.-Un día su enamorado le dijo que era casado,

que tenía cuatro hijos y estaba desesperado,

que no amaba a su mujer, que todo quería dejarlo,

porque sin su porcelana, tan solo viviría llorando.

 

.-Ella escuchaba, su cara su corazón al unísono cambiaban,

como en rótulo de neón, creyó ver que, con ella no iba nada,

era tanto su amor que la  transportaba.

 

.- Le dijo el enamorado…  La voy a dejar mi vida,

yo te tengo que abrazar, sentir tu piel con la mía

e hicieron el amor como ni ellos sabían.

Era unión atemporal que la dejó en carne viva,

cuando tuvo que tornar como siempre a la rutina,

empezaron sus desvelos, comenzaron sus desdichas,

porque de amar y de amor,  él, ya no tenía prisa.

 

.-Ella le siguió mimando, entregando el corazón,

disculpando sus mentiras, ignorando su traición.

En un momento puntual, cuando peor se sentía,

le llamó para decirle…  Yo te amo vida mía.

 

.-Fue sorpresa sin igual,  él, no la reconocía, no se acordaba de nada.

Quien era esa loca que con mentiras, a llamarle se atrevía ?

 

.-La  princesa no creía lo que estaba sucediendo,

como Judas la negó para lavar su conciencia

ante la esposa adorada, la mujer que él,  tanto odiaba.

Seguía corriendo el tiempo, tristeza que la paraba,

no la dejaba moverse, se sentía tan pesada;

se decía no soy yo, a mi no me ocurre nada,

es una equivocación, estoy segura,  él me ama.

En una nube de frío ella se iba envolviendo,

esperando que los días ahogaran sus lamentos.

Se levantó una mañana con fondo de traje nuevo,

se llamaba vergüenza. 

.-Pero vergüenza de que?

Que has hecho  tú, si no amar, queriéndole disculpar,

amarrándote a cadenas de desmanes y mentiras .

Despierta de esa agonía, no te quedes de rodillas,

tú, sabes mirar muy bien, ves lo hermoso de la vida,

liberándote, aunque  pienses que muy tarde ,de yugos que dolor dejan,

pues la miseria es vacío y lo sabes con certeza,

así que llama de nuevo, dile que te ha liberado

y que el mató el amor que siempre te había jurado.

 

.- Aló, aló, no te escucho. Que quieres?  Por qué llamas?

Le contestó una voz de mujer sin apenas claridad,

una voz que le decía… No  busques a mi marido,

para mi siempre será, está a mi lado y te dice…

Deja ya de fastidiar, no sabe quien eres, te maldice.

 

.- Ella se quedó sin voz, las palabras no salían

mas, su mente repetía, que crueldad que gran mentira.

Cuanto tiempo me engañó, cuantas fotos hechas juntos,

cuantos cuentos mal contados sin dudar por un segundo.

El teléfono cortó ni palabra proclamó,

desempolvando su fuerza, su bravura y su valor.

Sabía demasiado para sufrir por amor

tan solo la cubría una gran tristeza al pensar

que sus raíces, en mal suelo plantó;

era movediza arena, lo que ella, tierra fértil creyó.

 

.-Su follaje oscurecía porque los rayos del sol no cruzaban esa línea.

Mas con la fuerza del viento, la bravura de un Miura,

y el valor de su dulzura, encontró una mixtura,

que un punto de color iba tomando, renacía de nuevo

a lo que siempre adoró, a sus valores humanos,

a querer mirar la luz,  porque la necesitaba.

Ella era su hija, la había mandado a la tierra

para que pudiera comprender todas sus miserias;

enredándose  muy de prisa, en ella las hiedras. 

Están por todos lados, hija de la luna,

ya todo se ha fraguado, respira puro aire,

aleja de ti el cristal oscuro, ya eres feliz, ya no sufres más.

Has comprendido que un  cuento tan solo tiene final feliz, si los corazones

son de puro oro y tu sin darte cuenta te has mezclado con un metal residual.

 En este ritual no hay el final esperado,

 aunque  para los que te adoran, es el gran final,

la apoteosis, el   summum completo de tu realidad.

Mientras habites la tierra, ahora buscando tan solo la paz,

de lejos sabrás distinguir aunque mucho brille, el simple oropel.

Ante ti de rodillas, soñando cada día poderte adorar;

sueño imposible, nunca mas a ti se aproximará…

Es el regalo que la hija de la luna sin querer ha hecho,

por no saber de miserias, de maldades, de mentiras y de falsas juramentos.

 

.-Esta historia se acaba aquí, si no fuese un payaso

escribiría en letras brillantes: 

FIN…

Pero prefiero tocar para decir ADIOS

mi redonda y roja nariz, es de quita y pon,

algunos la llevan puesta noche y día, que cruel tortura para las almas blancas

que con solo mirar, pueden sentir en la punta de su nariz las miserias vividas…

 

.-Este payaso se retira a meditar, siempre sonriente

siempre superficial, arduo trabajo el poder pensar,

pero en la intimidad, quizá la hija de la luna,

me de la fuerza necesaria para hacerlo realidad.

Olga                        

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FUE REAL, NO FUE UN SUEÑO (SENSUAL)

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Estaba sola, inmersa en mis pensamientos en una pequeña cala,

 era la cala a donde iba cada día, a pensar

Estaba perdida, bastante insegura de mi misma trataba de darle

un nuevo rumbo a mi vida, algo me faltaba, no sabía lo que era,

por eso estaba ahí, nunca había nadie a esas horas, pero ya hacía un rato

 que a lo lejos, sentía ladrar un perro y sus ladridos cada vez sonaban muy cerca,

me gustaban los animales, pero los perros me ponían especialmente nerviosa

 ya que de pequeña, uno me había mordido, levante la vista y allí estaba

venia con un hombre muy alto, algo desgarbado, pero de un buen porte.

El perro venía decidido hacia mí, enorme a mis ojos,

empecé a chillar con todas mis fuerzas, y de pronto sentí,

 Rof alto, el animal se paró en seco a unos centímetros de mí.

Ya más calmada dirijo de nuevo mi mirada hacia él, que me dice;

 Mi nombre es Rudof, le importa que me siente a su lado ¿?

 Asentí con la cabeza, puedo saber su nombre ¿? le dije que me llamaba María

era un desconocido y no tenía porque darle explicaciones.

Se aproximó a mí, tomó un rizo de mi cabello se lo acercó a su nariz, 

me dijo que olía a mar que era un intenso olor

y que toda yo tenia ese aroma salado del mar.

Le miraba de reojo, ese hombre hacía que mi piel se erizara, era como un volcán,

 desprendía ese calor infernal, de la pasión desatada, de la fuerza del macho,

 no podía resistirle ,de pronto el muy fresco, lamió mi brazo con su lengua,

levanté la mano para darle una bofetada pero el me la sujetó;

solo quería probar si sabias igual que olías y veo que es así.

Vamos a darnos un baño…. le dije que estaba loco que

 no me bañaba con desconocidos. El me contestó, que desconocido?

Si ya me he presentado, se levantó tiró de mi y me dejé llevar,

estaba como atontada, nunca llevaba ropa interior me encantaba

bañarme en ese rincón temprano, cuando tan solo las gaviotas

 me acompañaban, no podía pensar, estaba hipnotizada,

nunca había sentido esa sensación, era un extraño y yo no reaccionaba.

Al llegar a la orilla, me dijo, sácate el vestido, vamos a entrar al agua,

me decía, mientras se iba sacando la ropa, yo ni le oía, de pronto se aproximó a mi

 y casi de golpe me lo sacó. Podía notar su pasión que de a poco me iba envolviendo,

 me sujetó y entramos en le agua medio peleando, intenté gritar,

pero se aferró a mí y me tapó la boca con un beso.

Al notar sus labios en los míos empecé a temblar, casi creía perder el sentido,

nunca nadie me había besado así. Seguimos besándonos como si fuera imposible

separar nuestras lenguas.

Allí mismo me poseyó o yo le poseí a él, tan solo podía pensar en su sexo,

le notaba tan cercano a mí, que la pasión se desató, era como un maremoto

que se acerca a la orilla sin remedio. Fueron varias veces las que ambos

nos sumergimos  su sabor mezclado con el mar era como probar el néctar

 de los dioses  y el parecía sentir lo mismo que yo sentía, semejante

placer no me era conocido.

Me sujeto en sus brazos de repente y en la arena suavemente me depositó,

allí me poseyó con una furia incontrolada, furia que me hacía sentir como si me violara

pero al mismo tiempo era tan grande el placer que ni respiraba,

solo quería mas y mas de él.

Me imaginaba al dios del mar, amando así con la furia de las gigantes olas,

Tan solo pedía que no terminara nunca, no recuerdo cuantas veces alcancé el cielo.

Me besa esta vez dulcemente, como si de una niña se tratara, frente, ojos, mejillas

y un suave roce en los labios, se va separando de mi, se levanta, llama a su perro

 y me dice, es un regalo del mar.

Se da media vuelta y se aleja, me quedo mirándole enamorada,

sin saber que hacer, recordando los largos minutos u horas,

no lo se, que me sentí mujer por primera vez, aunque ya había conocido a varios hombres.

Al llegar a unos cien metros veo que se vuelve a introducir en el agua,

mis ojos no pueden creer lo que están viendo, tan solo queda de ese divino

hombre dios, un tridente y a su lado un hermoso delfín, correteando a su alrededor, 

pensé me he quedado dormida, lo he soñado? pero no fue así, en mis brazos

durante un tiempo, quedaron las huellas de su amor, en mis pechos, el tibio dolor

y en mi boca, su sabor.

La única verdad es que he hecho el amor con un dios, que ha querido

hacerme sentir lo que es en verdad la pasión.

Nada sueño ya, porque si no vuelve, jamás me tocará un mortal, así que le espero,

En la esperanza estoy, no me falles,  regresa, volcán de pasión.

 Olga